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Sitios Ramsar

Imagen de Sitios Ramsar
Descripción

Un Sitio Ramsar es mucho más que una etiqueta de conservación internacional. Es un compromiso soberano de un país para proteger un ecosistema acuático de valor global, reconocerlo como un activo estratégico para su desarrollo, y gestionarlo con sabiduría para las generaciones presentes y futuras. Es un reconocimiento de que el agua, en todas sus formas, es el hilo conductor de la vida en la Tierra, y que los humedales son los puntos donde ese hilo se teje en una red de biodiversidad, cultura y resiliencia. Al abordar los Sitios Ramsar de El Salvador, como la Bahía de Jiquilisco o la Laguna El Jocotal, se adentra en el corazón de la relación entre el país y su capital natural más preciado: el agua.

Documentos Disponibles


Ficha sitio Ramsar Barra de Santiago
Ficha sitio Ramsar Los Cobanos
Ficha sitio Ramsar Complejo Guija
Ficha sitio Ramsar Jaltepeque
Ficha Ramsar Complejo Bahía de Jiquilisco
Ficha Ramsar Embalse Cerrón Grande
Ficha sitio Ramsar laguna El Jocotal
Ficha sitio Ramsar laguna Olomega

1. Un tratado nacido en un humedal, para proteger los humedales del mundo

El 2 de febrero de 1971, en la ciudad iraní de Ramsar, situada a orillas del Mar Caspio, representantes de 18 países firmaron un acuerdo revolucionario: la Convención sobre los Humedales de Importancia Internacional, hoy conocida universalmente como la Convención de Ramsar. Este tratado fue el primer instrumento ambiental intergubernamental de alcance mundial dedicado exclusivamente a la conservación de un ecosistema específico. Su nacimiento no fue casual: surgió en respuesta a la creciente destrucción de los humedales, históricamente mal comprendidos y sistemáticamente drenados, contaminados o convertidos en tierras agrícolas o urbanas.

Hoy, más de medio siglo después, la Convención de Ramsar agrupa a 172 países y ha designado más de 2,400 Sitios Ramsar, que en conjunto protegen más de 254 millones de hectáreas de humedales. Es una red global de santuarios vivos, reconocidos no como reservas aisladas, sino como pilares fundamentales del desarrollo sostenible.

2. ¿Qué es un humedal? Una definición sorprendentemente amplia

Uno de los logros más innovadores de la Convención es su definición ecológica y funcional de “humedal”, que rompe con la percepción tradicional de que se trata solo de pantanos o marismas. Según el Artículo 1.1 de la Convención:

“Humedales son las extensiones de marismas, pantanos y turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros.”

Esta definición es deliberadamente amplia e inclusiva. Así, bajo la categorización Ramsar se encuentran:

  • Lagos y ríos de montaña.
  • Manglares y estuarios costeros.
  • Lagunas salinas y arrecifes de coral.
  • Bosques inundados en llanuras aluviales.
  • Charcas temporales en sabanas.
  • Turberas y páramos de alta montaña.
  • Incluso arrozales, salinas artesanales y embalses, si demuestran un valor ecológico, botánico, zoológico, cultural o científico significativo.

Lo que los une no es su apariencia, sino su función como interfaz dinámica entre el agua, el suelo y la vida.

3. El "uso racional": el corazón de la filosofía Ramsar

La Convención de Ramsar no propone una conservación aislada o excluyente. Su objetivo central es el “uso racional” de los humedales. Según la propia Convención, este concepto se define como:

“El mantenimiento de sus características ecológicas, conseguido a través de la implementación de un enfoque ecosistémico, dentro del contexto del desarrollo sostenible.”

Esto significa que la conservación de un humedal debe ir de la mano con el bienestar de las comunidades humanas que dependen de él. Los humedales no son meros reservorios de biodiversidad; son fábricas de servicios ecosistémicos:

  • Abastecen de agua dulce a miles de millones de personas.
  • Almacenan carbono de forma más eficiente que los bosques tropicales.
  • Protegen las costas de tormentas y tsunamis.
  • Sostienen la pesca y la agricultura en sus cuencas.
  • Regulan el clima y recargan los acuíferos.
  • Son hogar de una biodiversidad extraordinaria, incluyendo alrededor del 40% de todas las especies del planeta.

El “uso racional” busca equilibrar estas funciones con las necesidades humanas, promoviendo prácticas que no comprometan la integridad ecológica del humedal a largo plazo.

4. Criterios para la designación: no cualquier humedal es un Sitio Ramsar

Para ser designado como Sitio Ramsar, un humedal debe cumplir al menos uno de los nueve criterios científicos establecidos. Estos criterios evalúan su valor a escala internacional y están agrupados en tres grandes categorías:

A. Representatividad y singularidad ecológica

  • Alberga un tipo de humedal representativo, raro o único dentro de su región biogeográfica.
  • Soporta especies vegetales o animales en peligro de extinción o vulnerables.

B. Importancia para la biodiversidad

  • Sostiene regularmente 20,000 o más aves acuáticas.
  • Sostiene regularmente al 1% de la población mundial de una especie o subespecie de ave acuática.
  • Es de importancia excepcional para la conservación de la biodiversidad de peces.

C. Funciones hidrológicas y culturales

  • Es un humedal transfronterizo compartido con otros países.
  • Soporta especies de peces, anfibios o invertebrados que dependen de ciclos de inundación.
  • Tiene un valor cultural, arqueológico, histórico, religioso o recreativo excepcional.

Una vez designado, el país se compromete a mantener las características ecológicas del sitio y a incluirlo en sus planes de ordenamiento territorial.

5. Los tres pilares de la gestión Ramsar

La gestión efectiva de un Sitio Ramsar se articula en torno a tres pilares interdependientes, conocidos como los “Tres Pilares de la Convención de Ramsar”:

  • Trabajar por la designación y la conservación eficaz de los Sitios Ramsar.
  • Promover el “uso racional” de todos los humedales en el territorio nacional.
  • Fomentar la cooperación internacional en la conservación de humedales transfronterizos y de especies migratorias.

Esto convierte a los Sitios Ramsar en anclajes estratégicos para la planificación ambiental a nivel nacional y regional.

graph TD A[Convención de Ramsar en 1971] --> B[Definición amplia de “Humedal”] A --> C[Principio del “Uso Racional”] A --> D[Tres Pilares de Acción] B --> E1[Lagos, ríos, manglares] B --> E2[Turberas, páramos, estuarios] B --> E3[Embalses, arrozales, salinas] C --> F[Conservación de la integridad ecológica
+
Desarrollo sostenible de comunidades locales] D --> G1[Designar y gestionar Sitios Ramsar] D --> G2[Promover el uso racional en todos los humedales] D --> G3[Fomentar la cooperación internacional] G1 --> H[Criterios de designación:
- Representatividad
- Biodiversidad
- Funciones hidrológicas/culturales] H --> I[Sitio Ramsar: Santuario vivo del agua y la vida] I --> J[Provisión de servicios ecosistémicos:
Agua, biodiversidad, regulación climática,
seguridad hídrica, resiliencia]

El nombre “Complejo Barra de Santiago” no se refiere a un único ecosistema, sino a un intrincado mosaico de humedales costeros interconectados que se extienden a lo largo de 26 kilómetros de litoral en el extremo occidental de El Salvador, en la frontera con Guatemala. Este territorio, que abarca una superficie total de 11,519 hectáreas, es un crisol de paisajes: desde mar abierto y playas arenosas hasta extensos bosques de manglar, lagunas de inundación, zanjones estacionales y bosques terrestres de inundación.

Su importancia no es solo ecológica. El sitio incluye sitios arqueológicos de origen maya-pipil, como Isla El Cajete, Isla El Cajetillo y Cara Sucia, que testimonian una ocupación humana milenaria. Hoy, es hogar de 26,104 habitantes distribuidos en comunidades rurales de los municipios de San Francisco Menéndez, Jujutla y Acajutla, cuya vida y cultura están profundamente entrelazadas con los ciclos del mar, los ríos y los manglares.

Una riqueza biológica de alcance global

El Complejo Barra de Santiago es un refugio de biodiversidad de relevancia internacional, que cumple con seis de los nueve criterios de designación Ramsar, subrayando su valor ecológico excepcional.

Flora y ecosistemas clave

El ecosistema dominante es el bosque de manglar, con una extensión de 2,571.5 ha, que incluye las cuatro especies del Pacífico:

  • Rhizophora mangle – mangle rojo
  • Avicennia germinans – mangle negro
  • Laguncularia racemosa – mangle blanco
  • Conocarpus erectus – botoncillo

Este manglar es un laberinto de zanjones, canales y caios que alberga vegetación altamente especializada, adaptada a variaciones de salinidad y anegamiento. Además, el sitio protege bosques terrestres de inundación (346.4 ha), una transición crucial entre el manglar y los sistemas agrícolas.

Fauna emblemática y amenazada

El Complejo es un santuario para especies amenazadas a nivel global y nacional:

  • Aves: sitio crítico para anidación de Rynchops niger (Rayador Americano), garza cuchara y cigüeñón americano.
  • Reptiles: hábitat para cuatro especies de tortugas marinas, incluyendo golfina y carey (en peligro crítico), y para el cocodrilo americano.
  • Peces y crustáceos: criadero natural para especies comerciales como camarón (Penaeus spp.) y punche (Ucides occidentalis).
  • Mamíferos: presencia de mico cara blanca, pizote y manatí del Caribe (Trichechus manatus), en peligro crítico.

Usos del suelo: un paisaje en tensión entre lo natural y lo productivo

El territorio es un mosaico donde convergen humedales y sistemas productivos:

Uso del suelo Características
Sistema agropecuario (46%) Mosaicos de cultivos (2,133.7 ha), plátano y banano (633.1 ha), caña (484.8 ha), pastos (247.3 ha). Principal fuente de ingresos, pero presión significativa sobre los humedales por conversión de manglar y uso de agroquímicos.
Bosque de manglar (28%) Ecosistema más valioso, antes deforestado para salineras y camaroneras hoy abandonadas.
Cuerpos de agua y otros Lagunas, ríos, océano, zonas urbanas.


Amenazas y desafíos para la conservación

El documento señala presiones tanto internas como externas:

  • Dentro del sitio: conversión de manglar, contaminación agroquímica, sobrepesca.
  • Cuenca circundante: expansión agropecuaria en tierras altas, aumentando sedimentos y nutrientes.
  • Fenómenos naturales: alteración de salinidad, azolvamiento, efectos del cambio climático.
  • Gestión débil: residuos sólidos y falta de coordinación institucional.

Marco de gobernanza y áreas protegidas

El Complejo Barra de Santiago forma parte de una red más amplia de conservación que incluye cinco Áreas Naturales Protegidas:

  • Barra de Santiago
  • Santa Rita – Zanjón del Chino
  • El Zapote
  • La Ceiba
  • El Espino

Además, cuenta con el respaldo activo de los gobiernos locales de San Francisco Menéndez, Jujutla y Acajutla. Esta articulación institucional es esencial para armonizar la conservación del ecosistema con el desarrollo local.

El Complejo Los Cóbanos no es un humedal convencional. Es un mosaico dinámico de ecosistemas marino-costeros que se extiende a lo largo de 21,312 hectáreas en la costa central de El Salvador, entre los departamentos de Sonsonate y La Libertad. Su nombre proviene de las pequeñas islas y afloramientos rocosos que emergen del océano, y su geografía es una danza de elementos: playas arenosas, acantilados volcánicos, estuarios, manglares, arrecifes coralinos y una porción marina que se adentra hasta los 6 metros de profundidad durante la marea baja.

Este sitio es el único arrecife coralino del país y uno de los más septentrionales del Pacífico Tropical Oriental. Su existencia es un testimonio de la riqueza biológica que puede florecer incluso en un país con alta presión ambiental. Es un lugar de contrastes y complementariedades: la fuerza del mar choca con la quietud de los estuarios, la dureza de la roca alberga la fragilidad de los corales, y la vida humana se entrelaza con la vida silvestre en un equilibrio delicado.

Una riqueza biológica excepcional: el corazón del humedal

El Complejo Los Cóbanos es un santuario de biodiversidad marina y costera de relevancia global, que cumple con cuatro de los nueve criterios de designación Ramsar, lo que subraya su valor ecológico único.

Flora y hábitats clave

  • Arrecifes coralinos: dominados por la especie endémica Porites lobata, forman estructuras complejas que sirven de refugio, alimento y zona de cría para cientos de especies. Son el único arrecife de coral del país.
  • Manglares y bosques secos: a lo largo de la costa se encuentran remanentes de bosque salado y bosque seco tropical, ecosistemas críticamente amenazados en Mesoamérica.
  • Vegetación acuática: incluye algas como Halimeda sp., Codium sp., Sargassum sp., que forman la base de la cadena trófica marina.

Fauna emblemática y amenazada

El humedal es un punto clave en las rutas migratorias de especies marinas y costeras:

  • Tortugas marinas: refugio de la tortuga carey (Eretmochelys imbricata, en peligro crítico) y la tortuga verde (Chelonia mydas, en peligro), que utilizan sus playas para anidar y sus aguas para alimentarse.
  • Peces y crustáceos: más de 150 especies de peces estuarinos y marinos, incluyendo robalos (Centropomus), mojarras, especies asociadas a arrecifes, así como langostas y camarones de alto valor comercial.
  • Aves acuáticas y costeras: presencia de caracolero (Aramus guarauna), garza blanca (Ardea alba), vuelvepiedras (Arenaria interpres) y perico alar (Calidris alba), varias de ellas protegidas por CITES.
  • Mamíferos marinos: registros de delfines (Sotalia guianensis) y otros cetáceos que utilizan el área como corredor de paso.

Amenazas y desafíos para la conservación

A pesar de su importancia, el Complejo Los Cóbanos enfrenta una serie de presiones graves que amenazan su integridad ecológica:

  • Contaminación: aguas residuales y agroquímicos provenientes de los ríos que desembocan en el humedal afectan directamente la salud de los corales y la calidad del agua.
  • Pesca insostenible: sobreexplotación de recursos pesqueros y uso de artes de pesca destructivos (como dinamita o redes de arrastre).
  • Cambio climático: sequías, inundaciones y variaciones de temperatura y salinidad generan estrés en los ecosistemas marino-costeros.
  • Desarrollo costero no planificado: la expansión urbana y turística incrementa la presión sobre los recursos y fragmenta hábitats clave.

El documento destaca que el deterioro de la calidad de vida de los habitantes locales está directamente vinculado a la degradación de los ecosistemas del humedal, subrayando la necesidad de un enfoque integrado de conservación y desarrollo.

Marco de gestión y protección legal

El Complejo Los Cóbanos cuenta con un marco de gestión y protección legal que orienta su manejo:

  • Área Natural Protegida (ANP): declarada por el Decreto Legislativo No. 377, de fecha 17 de marzo de 2006, lo que le otorga protección legal nacional.
  • Gestión compartida: el sitio dispone de un plan de manejo y es administrado de forma coordinada por el MARN, las municipalidades de Acajutla y Sonsonate, y las comunidades locales.
  • Propiedad mixta: combinación de propiedades estatales y privadas, lo que exige un enfoque de gobernanza inclusivo y participativo.

Esta articulación institucional y social es clave para armonizar la conservación de los ecosistemas marino-costeros con el bienestar y los medios de vida de las comunidades que dependen de ellos.

El Complejo Güija no es un lago solitario, sino un sistema integrado de humedales de agua dulce que se extiende en la frontera noroccidental de El Salvador, lindando con la República de Guatemala. Con una superficie total de 10,180 hectáreas, este sitio incluye el Lago de Güija, la Laguna de Metapán y otras lagunetas asociadas como Clara, Verde y Teconalá. Su nombre deriva del náhuat “Güij”, que significa “agua”, reflejando su esencia como reserva vital de agua dulce en una región estratégica.

Ubicado en los municipios de Metapán y San Antonio Pajonal (departamento de Santa Ana), el Complejo Güija no solo es un ecosistema, sino un territorio de encuentro. Alberga a 7,325 habitantes en sus alrededores, cuyas vidas y medios de subsistencia —pesca, agricultura, turismo— dependen directamente de la salud de sus aguas. La ciudad de Metapán, con casi 20,000 habitantes, se asienta a solo un kilómetro de sus orillas, simbolizando la estrecha relación entre el humedal y la comunidad humana.

Una riqueza biológica de relevancia continental

El Complejo Güija es un refugio de biodiversidad acuática y terrestre de importancia global, que cumple con cuatro de los nueve criterios Ramsar, destacando su valor ecológico excepcional.

Flora y hábitats acuáticos

El humedal alberga una vegetación acuática rica y diversa, incluyendo:

  • Tulares dominados por Typha domingensis (Tule).
  • Praderas pantanosas con Thalia geniculata (Bijagua).
  • Humedales de ciénaga con vegetación herbácea y arbustiva adaptada a la inundación permanente.

Estos ecosistemas forman un mosaico dinámico que regula el flujo de agua, filtra sedimentos y proporciona hábitat para una amplia gama de especies.

Fauna emblemática y migratoria

El Complejo Güija es un sitio clave para la conservación de especies amenazadas y migratorias:

  • Aves acuáticas: Es un santuario para aves migratorias neárticas, que utilizan el humedal como zona de invernada y descanso. Se han registrado más de 100 especies, incluyendo garzas, patos y aves playeras.
  • Peces: Alberga una población diversa de 35 especies de peces, muchas de ellas endémicas de la cuenca del río Lempa, como Astyanax aeneus y Cichlasoma istlanum.
  • Reptiles y anfibios: Es hogar del Caimán del Pantano (Caiman crocodilus), especie vulnerable que ha encontrado en el Complejo uno de sus últimos refugios en El Salvador.
  • Mamíferos: Se han documentado especies como el Zorro gris (Urocyon cinereoargenteus) y el Manatí del Caribe (Trichechus manatus), este último en peligro crítico.

Funciones hidrológicas y socioeconómicas: el pulmón acuático del noroccidente

El Complejo Güija desempeña un papel estratégico en la gestión del recurso hídrico a nivel regional:

  • Regulación de inundaciones: Actúa como una esponja natural que absorbe excesos de agua durante la temporada lluviosa, mitigando riesgos de desbordamientos en la cuenca alta del río Lempa.
  • Recarga de acuíferos: Sus aguas filtradas contribuyen a la recarga de mantos freáticos que abastecen a comunidades rurales y urbanas.
  • Base para la economía local: La pesca artesanal, la agricultura de secano (maíz, frijol, sorgo) y el turismo de naturaleza son las principales fuentes de ingresos para los habitantes del entorno.

Este conjunto de servicios ecosistémicos hace del Complejo Güija un activo estratégico para la seguridad hídrica y alimentaria del noroccidente del país.

Amenazas y desafíos para la conservación

A pesar de su importancia, el sitio enfrenta una serie de presiones ambientales que amenazan su integridad ecológica:

  • Dentro del sitio: conversión de humedales a cultivos agrícolas (especialmente zonas periféricas), contaminación por agroquímicos y sobreexplotación pesquera.
  • En la cuenca circundante: expansión de ganadería extensiva y deforestación en laderas fomentan sedimentación y eutrofización en el lago, provocando pérdida de biodiversidad.
  • Gestión del territorio: la tenencia mixta —53.7% estatal (ANP) y 46.3% privada— genera desafíos para implementar un plan de manejo unificado.

Marco de gobernanza y protección legal

El Complejo Güija está inscrito en el Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SANP) y cuenta con un Plan de Manejo Ramsar en desarrollo. Su gestión se articula con:

  • El Área Natural Protegida San Diego–San Felipe Las Barras, que incluye parte del territorio.
  • Los gobiernos locales de Metapán y San Antonio Pajonal, comprometidos con la conservación.
  • Organizaciones comunitarias y ONGs que participan en monitoreo, educación ambiental y restauración ecológica.

Este enfoque de gobernanza compartida es esencial para articular la conservación con el desarrollo local sostenible.

El Complejo Jaltepeque no es un humedal aislado, sino un sistema integrado y dinámico de ecosistemas acuáticos y costeros que se extiende a lo largo de 49,474 hectáreas en la región paracentral de El Salvador. Ubicado en los departamentos de La Paz y San Vicente, este sitio constituye la segunda extensión más grande de agua salobre y bosque de manglar del país, solo superado por la Bahía de Jiquilisco. Su nombre evoca su esencia: “Jaltepeque” se refiere al estero principal, una arteria vital que conecta las cuencas bajas de los ríos Jiboa y Lempa con el Océano Pacífico.

Geográficamente, el Complejo Jaltepeque forma una unidad ecológica continua con el Sitio Ramsar Bahía de Jiquilisco, del que lo separa únicamente el cauce final del río Lempa. Juntos representan el corazón del corredor biológico costero del Pacífico en El Salvador, actuando como una barrera natural contra tormentas, tsunamis y la erosión costera. Es un territorio de confluencias, donde el agua dulce de los ríos se mezcla con la salinidad del océano, creando un mosaico de hábitats de una riqueza biológica extraordinaria.

Una biodiversidad extraordinaria en un paisaje fragmentado

El Complejo Jaltepeque es un refugio crítico para la biodiversidad acuática y costera, cumpliendo con seis de los nueve criterios de designación Ramsar. Su valor radica en la diversidad y rareza de sus ecosistemas y especies.

Ecosistemas clave

El humedal alberga 11 ecosistemas distintos, entre ellos:

  • Bosque de manglar: Ecosistema dominante, con las cuatro especies del Pacífico (Rhizophora mangle, Avicennia germinans, Laguncularia racemosa, Conocarpus erectus). Es el segundo más extenso del país y un vivero esencial para la fauna marina.
  • Bosques aluviales y estacionalmente saturados: Formaciones arbóreas que crecen en suelos inundados, incluyendo el bosque tropical siempreverde aluvial, un ecosistema raro y amenazado.
  • Lagunas, pantanos, playas y barras de arena: Incluye un complejo de islas (La Calzada, Tasajera, Escuintla), muchas en proceso de ser declaradas Áreas Naturales Protegidas.

Fauna emblemática y amenazada

  • Peces: El estero es un vivero para 96 especies de peces estuarinos y marinos, base de la pesca artesanal.
  • Tortugas marinas: Sitio de tránsito y alimentación para la Tortuga Carey (Eretmochelys imbricata) y la Tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea).
  • Tiburones: Área de cría para tiburones martillo (Sphyrna spp.), lo que le confiere valor de conservación global.
  • Aves: Importante para especies migratorias y residentes, que utilizan el humedal como zona de descanso e invernada.
  • Flora: Se han catalogado 272 especies vegetales, incluyendo especies amenazadas como Swietenia macrophylla (Caoba) y Cedrela odorata (Cedro).

Funciones ecosistémicas y socioeconómicas: el valor del humedal para la nación

El Complejo Jaltepeque es una infraestructura ecológica clave:

  • Regulación hídrica y prevención de desastres: Los manglares y bosques aluviales regulan inundaciones y protegen comunidades ante eventos extremos, como los ocurridos durante la Depresión Tropical 12-E en 2011.
  • Producción pesquera: Una de las zonas de mayor productividad pesquera del país, base económica de cientos de familias.
  • Capital social y gobernanza comunitaria: Más de 130 organizaciones locales integran el Comité Local Ramsar para la gestión participativa del sitio.
  • Herencia cultural: Restos arqueológicos en la Isla La Calzada y riberas del río Acomunca revelan ocupación humana ancestral.

Amenazas y desafíos para la conservación

El Complejo Jaltepeque enfrenta presiones ambientales severas:

  • Dentro del sitio: la principal amenaza es la alteración del hábitat por expansión agrícola (caña de azúcar, granos básicos) y sistemas silvopastoriles en tierras privadas (50.5% del territorio).
  • En la cuenca circundante: alto aporte de agroquímicos y aguas residuales de la cuenca del río Lempa.
  • Cambio climático: eventos de temperaturas extremas y sequías incrementan la vulnerabilidad del humedal.
  • Falta de un plan específico: Aunque existe un Plan de Manejo (2008) para el humedal, las comunidades demandan un instrumento actualizado y operativo para el sitio Ramsar.

Marco de gobernanza y protección legal

El Complejo Jaltepeque cuenta con un marco sólido de conservación:

  • Unidad de Conservación Jaltepeque-Bajo Lempa, como estructura de manejo territorial.
  • Incluye el Área Natural Protegida El Astillero y otras zonas en proceso de declaratoria (Escuintla, La Calzada, Tasajera).
  • Reconocido internacionalmente como Área Importante para la Conservación de las Aves (IBA).
  • Su gestión es coordinada por el MARN junto con comunidades locales organizadas.

Este sistema de gobernanza articulado es esencial para equilibrar la conservación ecológica con el bienestar humano y productivo en el territorio.

El nombre Bahía de Jiquilisco no es una simple denominación geográfica. Para los pueblos originarios, este lugar era conocido como “Xiriualtique”, que en náhuat significa “la tierra en la bahía de las estrellas”. Esta poética alusión no solo describe la belleza de sus cielos nocturnos, sino que también encapsula la profunda conexión espiritual y cultural que las comunidades han mantenido con este territorio durante siglos.

Ubicada en la costa suroriental de El Salvador, en el departamento de Usulután, la Bahía de Jiquilisco es el humedal de agua salobre y bosque de manglar más extenso del país, con una superficie total de 63,500 hectáreas.

Su geografía es un mosaico dinámico y complejo: una red intrincada de esteros, canales, lagunas de agua dulce, playas, barras de arena y 27 islas de diversos tamaños (entre ellas La Pirraya, Cumichín, Tortuga, Isla Méndez y Espíritu Santo). Esta configuración única la convierte en un punto de encuentro vital entre los ríos Lempa y Grande de San Miguel y el Océano Pacífico, creando un ecosistema de una riqueza y funcionalidad ecológica extraordinarias.

Una riqueza biológica de relevancia continental

La Bahía de Jiquilisco es un santuario de biodiversidad de importancia global, cumpliendo con ocho de los nueve criterios Ramsar. Su valor radica en la diversidad, rareza y funcionalidad de sus ecosistemas y especies.

Ecosistemas clave

  • Bosque de manglar: Ecosistema dominante y el más valioso. Representa el 46.82% de todos los manglares del Pacífico Seco Mesoamericano, una ecorregión Críticamente Amenazada. Alberga las cuatro especies de manglar del Pacífico: Rhizophora mangle, Avicennia germinans, Laguncularia racemosa y Conocarpus erecta.
  • Bosques siempreverdes y semicaducifolios: Localizados en la Cordillera de Jucuarán, constituyen los remanentes más extensos y mejor conservados del país.
  • Lagunas de agua dulce y esteros: Forman un complejo hidrológico que regula el flujo de agua y sirve de vivero natural para la fauna acuática.

Fauna emblemática y migratoria

  • Aves: Uno de los principales centros de concentración de aves migratorias en Centroamérica, con 87 especies reportadas. Es el único sitio de anidación en el país para el Rayador Americano (Rynchops niger), una especie amenazada.
  • Tortugas marinas: Sitio crítico de anidación para cuatro especies, incluyendo la Tortuga Carey (Eretmochelys imbricata, en peligro crítico) y la Tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea).
  • Peces y crustáceos: Con 98 especies de peces identificadas, es el humedal con mayor diversidad íctica del país. Sus manglares son un vivero esencial para camarones y moluscos de valor comercial.
  • Mamíferos: Último refugio del mono araña (Ateles geoffroyi), la única especie de primate de El Salvador, con una población de menos de 250 individuos.

Funciones ecosistémicas y socioeconómicas: el corazón del desarrollo local

  • Regulación hídrica y protección costera: Los manglares actúan como barreras naturales que amortiguan tormentas, tsunamis y la erosión costera, y regulan las inundaciones en la cuenca baja del río Lempa.
  • Base económica: La pesca artesanal, la acuicultura, la agricultura de secano (caña de azúcar, cocos, granos básicos) y el turismo de naturaleza sustentan a decenas de miles de personas.
  • Capital social y cultural: Territorio con fuerte organización comunitaria, numerosas ADESCOS, cooperativas y comités locales que gestionan los recursos de manera sostenible.

Amenazas y desafíos para la conservación

Entre las principales presiones ambientales se destacan:

  • Dentro del sitio: Conversión de manglar a agricultura y camaroneras, contaminación por agroquímicos y sobreexplotación pesquera.
  • En la cuenca circundante: La deforestación en la Cordillera de Jucuarán aumenta erosión y sedimentación en los esteros, alterando su dinámica natural.
  • Cambio climático: Aumento del nivel del mar y mayor frecuencia de eventos extremos amenazan la estabilidad de los ecosistemas costeros.

Marco de gobernanza y protección legal

  • Declarada Sitio Ramsar (2005) y Reserva de la Biosfera Xiriualtique–Jiquilisco (UNESCO, 2007).
  • Incluye 9 Áreas Naturales Protegidas, como Chaguantique, El Tercio y Normandía.
  • Su gestión es coordinada por el MARN junto con gobiernos locales y comunidades, mediante un Comité de Gestión de la Reserva de la Biosfera.

Este entramado de gobernanza multinivel garantiza que la conservación de la Bahía de Jiquilisco se articule con el bienestar humano, la identidad cultural y las economías locales sostenibles.

El Embalse Cerrón Grande no nació de la mano de la naturaleza, sino de la necesidad de energía. Creado en la década de 1970 con la construcción de la represa hidroeléctrica más grande del país sobre el río Lempa, se convirtió en el cuerpo de agua dulce más extenso de El Salvador, con una superficie que oscila entre 6,900 hectáreas en época seca y 10,224 ha en la temporada lluviosa. Sin embargo, a pesar de su origen antrópico, el embalse y su entorno han evolucionado hasta convertirse en un ecosistema complejo y funcional, merecedor de la designación como Sitio Ramsar.

Ubicado en el corazón del país, abarcando territorios de los departamentos de Cabañas, San Vicente, Usulután y San Salvador, el Cerrón Grande es mucho más que un lago: es un territorio de contrastes. Es una fuente de energía, agua potable y alimento, pero también es un testimonio vivo de la degradación ambiental, al recibir las aguas residuales e industriales de la mayor parte de la población salvadoreña. Es, a la vez, refugio de vida silvestre y espejo de la contaminación nacional.

Una biodiversidad sorprendente en un paisaje transformado

A pesar de su origen artificial y su grave situación de contaminación, el Embalse Cerrón Grande alberga una riqueza biológica sorprendente, cumpliendo con ocho de los nueve criterios de designación Ramsar.

Ecosistemas clave

  • Cuerpo de agua artificial: Ecosistema dominante, con una dinámica hidrológica compleja que lo conecta estrechamente con la cuenca del río Lempa.
  • Bosques tropicales secos relictos: En sus riberas, especialmente en zonas como Cinquera, se conservan manchas de bosque tropical seco centroamericano, un ecosistema Críticamente Amenazado a nivel global.
  • Vegetación acuática: Incluye especies sumergidas y flotantes que constituyen la base de la cadena trófica del embalse.

Fauna emblemática y migratoria

  • Aves acuáticas: Es el sitio más importante del país para aves acuáticas, residentes y migratorias. Aquí se han registrado los mayores números poblacionales de anátidas (patos) del país.
  • Peces: Una de las principales zonas pesqueras de El Salvador, sustentando a más de 1,100 pescadores artesanales. Alberga numerosas especies de peces nativos.
  • Mamíferos: En los bosques ribereños habitan especies como el venado colorado (Mazama americana), el paca (Agouti paca) y, en zonas más remotas, el puma (Puma concolor).
  • Especies amenazadas: Varias especies del sitio están catalogadas como amenazadas o en peligro de extinción para El Salvador.

Funciones ecosistémicas y socioeconómicas: el valor multifacético del embalse

  • Producción de energía hidroeléctrica: Principal fuente de electricidad del país.
  • Regulación de inundaciones: El embalse actúa como amortiguador natural que controla los caudales del río Lempa, protegiendo a comunidades aguas abajo.
  • Depuración de aguas: A pesar de la grave contaminación, el sistema acuático y humedales asociados poseen capacidad natural de filtración y descontaminación.
  • Base económica: La pesca artesanal es un rubro económico fundamental, incluso superior a la agricultura de subsistencia en la zona. Además, el embalse es un atractivo turístico.
  • Herencia cultural: La zona fue habitada por la cultura Lenca, y aún es posible encontrar cerámica y puntas de flecha precolombinas.

Marco de gobernanza y propiedad: un desafío de gestión compartida

La gobernanza del Cerrón Grande es tan compleja como su problemática:

Principales propietarios

  • CEL (Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa): principal dueño, con 13,500 ha (22.21%).
  • MARN: Gestiona las Áreas Naturales Protegidas Santa Bárbara y Colima (1,076 ha).
  • Propiedad privada y municipal: Representa el 75.99% restante del territorio.

Esta fragmentación de tenencia exige una gobernanza altamente coordinada. Por ello, se ha conformado el Comité Local del Humedal Embalse Cerrón Grande, integrado por representantes del gobierno, sociedad civil y sector privado, que articulan esfuerzos de conservación y desarrollo sostenible.

La Laguna del Jocotal no es un lago aislado, sino el corazón de un complejo hídrico dinámico que se extiende a lo largo de 4,479 hectáreas en los departamentos de San Miguel y Usulután. Ubicada en la Planicie Costera Central de El Salvador, esta laguna de agua dulce es un oasis en un territorio marcado por la geología volcánica. Al norte, sus aguas se entrelazan con las coladas de lava del volcán de San Miguel (Chaparrastique); hacia el sur, este y oeste, la laguna se desborda en época lluviosa formando un mosaico de lagunetas, pantanos y planicies estacionalmente inundadas.

Este humedal es un reflejo vivo de la interacción entre el fuego del volcán y el agua de la cuenca del río Grande de San Miguel. Su dinámica y formación están fuertemente influenciadas por este río, cuyos aportes de sedimentos y nutrientes moldean su paisaje. Sin embargo, esta riqueza hidrológica también es su mayor vulnerabilidad: el Jocotal recibe directamente los impactos de las actividades humanas que ocurren en su extensa cuenca de captación.

Una biodiversidad acuática de relevancia continental

La Laguna del Jocotal es un refugio crítico de biodiversidad continental, cumpliendo con ocho de los nueve criterios Ramsar. Su valor radica en la rareza de sus ecosistemas y la riqueza de sus especies.

Ecosistemas únicos y amenazados

  • Bosque Estacionalmente Saturado: El ecosistema más emblemático. Un bosque casi monoespecífico de pimiento (Phyllanthus elsiae) que alberga, de forma crítica, al mangle de agua dulce (Bravaisia integerrima), especie catalogada como En Peligro a nivel nacional y centroamericano. El Jocotal posee uno de los dos únicos parches representativos en todo El Salvador (el otro se encuentra en la Laguna de Olomega).
  • Vegetación acuática flotante y emergente: Dominada por lirio de agua (Eichhornia crassipes), lechuga de agua (Pistia stratioides) y lentejuela (Lemna minor). Constituye hábitat clave para la anidación de aves y el desove de peces.

Fauna emblemática y migratoria

  • Aves acuáticas: Uno de los sitios más importantes del país para aves migratorias neárticas. Registra los mayores números poblacionales de anátidas (patos) en El Salvador, incluyendo Anas discors y Anas clypeata.
  • Peces: Alberga 31 especies, incluyendo el guapote nativo (Cichlasoma trimaculatum) y la tilapia (Oreochromis niloticus). Son fundamentales para la seguridad alimentaria local.
  • Reptiles y anfibios: Refugio de la rana endémica Ptychohyla salvadorensis, una de las más raras del país.
  • Mamíferos: Se han registrado el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) y el armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcinctus).

En total, el sitio alberga 362 especies de fauna vertebrada, de las cuales seis están clasificadas como Amenazadas a nivel global por la UICN.

Funciones ecosistémicas y socioeconómicas: el motor de la vida local

  • Regulación hídrica: Funciona como una esponja natural que regula las inundaciones en la cuenca baja del río Grande de San Miguel.
  • Base económica: La pesca artesanal y la agricultura de secano en las orillas son pilares de la economía local y fuente vital de empleo y alimento.
  • Almacenamiento de carbono y regulación climática: Los bosques y vegetación acuática capturan grandes cantidades de carbono.
  • Valor cultural y espiritual: El humedal es parte esencial de la identidad local y funciona como un espacio de recreación, espiritualidad y belleza escénica.

Amenazas y desafíos para la conservación

  • Azolvamiento acelerado: El arrastre de sedimentos desde la cuenca del río Grande de San Miguel está reduciendo progresivamente la profundidad de la laguna.
  • Contaminación: El uso como lavadero público, la disposición de desechos sólidos y agroquímicos deterioran gravemente la calidad del agua.
  • Transformación del hábitat: La conversión de pastizales inundados a pastos secos y la deforestación para leña y carbón degradan los ecosistemas terrestres.
  • Aprovechamiento insostenible: La pesca y cacería descontroladas amenazan las poblaciones de fauna.

Estas amenazas reflejan las presiones que ocurren en su amplia cuenca de captación, destacando la necesidad de una gestión integral a escala de cuenca.

Marco de gobernanza y protección legal

La Laguna del Jocotal cuenta con un marco de protección robusto que se ha fortalecido progresivamente:

  • 1996: Declarada Área Natural Protegida.
  • 2010 y 2014: Se amplió su protección con la incorporación de propiedades privadas como Haciendas El Triunfo, Casamota, La Pezota y San Juan Mercedes Silva.
  • Plan de Manejo: En ejecución, como parte del Proyecto de Manejo Integral de las Lagunas Olomega y Jocotal, realizado en cooperación con JICA.

Este esfuerzo ha permitido el establecimiento de una oficina operativa del MARN en el sitio y avanza hacia la creación de un centro de interpretación y educación ambiental para fortalecer la conexión entre la comunidad y su humedal.

La Laguna de Olomega no es simplemente un lago; es un milagro ecológico en medio de una de las ecorregiones más amenazadas del planeta: los Bosques Secos Centroamericanos. Ubicada en la Gran Depresión Central de El Salvador, en la frontera entre los departamentos de San Miguel y La Unión, esta laguna de 7,556.8 hectáreas es el mayor cuerpo de agua dulce natural de esta región geográfica. Su existencia es un contraste vital en un paisaje dominado por la sequía estacional y la transformación agrícola.

Geográficamente, Olomega se encuentra en una llanura de inundación delimitada al sur por los imponentes acantilados de la Cordillera de Jucuarán y al noroeste por el río Grande de San Miguel, su principal fuente de recarga. Este aporte fluvial, combinado con las lluvias de la temporada húmeda, hace que la laguna se expanda y contraiga dinámicamente, creando un mosaico de ecosistemas acuáticos y terrestres que cambian con las estaciones.

Una riqueza biológica única y amenazada

La verdadera alma de Olomega radica en su biodiversidad extraordinaria, que le ha valido el cumplimiento de ocho de los nueve criterios de designación Ramsar.

Ecosistemas clave y especies emblemáticas

  • Bosque Estacionalmente Saturado “La Chiricana”: Este es el tesoro más valioso del sitio. Se trata de un relicto de bosque seco inundable, dominado por el mangle de agua dulce (Bravaisia integerrima), una especie “En Peligro de Extinción” a nivel nacional. Este ecosistema es tan raro que en todo El Salvador solo existen dos parches representativos: uno en Olomega y otro en la también Ramsar Laguna del Jocotal.
  • Vegetación acuática: La laguna alberga una rica diversidad de flora acuática, incluyendo especies nativas y exóticas como el jacinto de agua (Eichhornia crassipes), cuya proliferación puede ser un indicador de eutrofización.
  • Aves acuáticas: Olomega es un sitio crítico para las aves migratorias y residentes. Aquí se han registrado concentraciones que superan los 19,000 individuos, convirtiéndolo en uno de los humedales más importantes del país para la avifauna.
  • Peces y reptiles: La laguna es un vivero para numerosas especies de peces y es hogar de reptiles como el caimán del pantano (Caiman crocodilus).

Funciones ecosistémicas y socioeconómicas: el motor de la vida local

  • Regulación hídrica: Actúa como un regulador natural de las inundaciones en la cuenca del río Grande de San Miguel, protegiendo a las comunidades ribereñas.
  • Base económica: La pesca artesanal y la agricultura de secano en las orillas son los pilares de la economía local, sustentando a miles de personas.
  • Producción de servicios ambientales: El humedal realiza funciones vitales como la formación del suelo, el reciclaje de nutrientes y el secuestro de carbono.
  • Herencia cultural: El territorio ha sido habitado por comunidades desde tiempos ancestrales, y su paisaje está profundamente arraigado en la identidad cultural de la zona oriental de El Salvador.

Amenazas y desafíos para la conservación

  • Transformación del hábitat: La conversión de pastizales inundados a pastos secos para la ganadería y la expansión de cultivos agrícolas (maíz, frijol, caña de azúcar) son las principales amenazas dentro del sitio.
  • Contaminación y eutrofización: El arrastre de sedimentos y agroquímicos desde la cuenca del río Grande de San Miguel degrada la calidad del agua y promueve el crecimiento excesivo de vegetación acuática invasora.
  • Aprovechamiento insostenible: La pesca y la cacería descontrolada ponen en riesgo las poblaciones de fauna.
  • Cambio climático: Eventos como sequías extremas y tormentas representan una amenaza creciente para la estabilidad hídrica del humedal.

Marco de gobernanza y protección legal

  • Fue declarada Sitio Ramsar en 2010.
  • Incluye Áreas Naturales Protegidas en proceso de declaratoria, como “La Chiricana” (San Antonio Silva) y “Tierra Blanca”, que protegen los ecosistemas más sensibles.
  • Cuenta con un Plan de Manejo y una Estrategia y Plan Ambiental Operativo desarrollados con el apoyo de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).
  • La gobernanza es participativa, involucrando a comunidades locales, gobiernos municipales y organizaciones comunitarias en la toma de decisiones.