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SIMACC Sistema de Información, Monitoreo Ambiental y Cambio Climático

Clasificación de los ecosistemas por su remanencia

Imagen de Clasificación de los ecosistemas por su remanencia
Descripción

La remanencia es un atributo clave en la valoración de ecosistemas dentro del Sistema de Monitoreo, Información y Análisis para la Compensación y la Conservación (SIMACC). Este indicador mide la escasez relativa de cada tipo de ecosistema a nivel nacional, expresada como el porcentaje de su extensión respecto al total de ecosistemas del país. Cuanto menor sea su remanencia, mayor será su valor de conservación y, por tanto, su peso en el cálculo de las Unidades de Biodiversidad. Los ecosistemas con remanencia muy baja (≤ 3 %) se consideran irremplazables y su impacto debe evitarse, ya que no existen áreas equivalentes disponibles para su compensación. Esta ficha presenta la metodología, categorización y relevancia de la remanencia como fundamento técnico para la toma de decisiones en materia de restauración, compensación ambiental y planificación territorial en El Salvador.

En el corazón de la métrica de valoración del Manual de valoración de ecosistemas naturales y agroecosistemas (2024) se encuentra un concepto fundamental: la remanencia. Este atributo no es un mero dato estadístico, sino una medida de la escasez relativa de un ecosistema a nivel nacional, que busca responder a una pregunta crítica: ¿qué tan raro o común es este tipo de ecosistema en el territorio salvadoreño?

La lógica subyacente es simple pero poderosa: los ecosistemas más escasos son los más valiosos desde una perspectiva de conservación. Su pérdida es irreversible o extremadamente difícil de compensar, ya que no existen suficientes áreas equivalentes disponibles para su restauración. Por lo tanto, el Manual utiliza la remanencia como un mecanismo de desincentivo para la degradación de estos ecosistemas irremplazables y como un factor de ponderación que eleva su valor en el cálculo de las Unidades de Biodiversidad (UB).

La construcción de la remanencia es un proceso riguroso de síntesis geoespacial y homologación de fuentes documentales, que se puede desglosar en las siguientes etapas:

  1. Compilación y homologación de fuentes de información
    • El primer paso consiste en reunir y armonizar la información más actualizada y confiable sobre la distribución y extensión de los ecosistemas en el país. El Manual se basa en cuatro fuentes clave:
      • Mapa de Vegetación de Ecosistemas Terrestres y Acuáticos (2001)
      • Mapa de ecosistemas de El Salvador – Actualización (2011)
      • Inventario Nacional de Bosques (INB, 2018)
      • Directrices de Zonificación Ambiental y Usos de Suelo (ZAUS, 2018-2020)
    • Mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG), se cruzan y actualizan las capas cartográficas para delimitar con precisión la extensión geográfica de cada ecosistema. El resultado es un mapa nacional donde cada píxel (30 m) corresponde a un ecosistema específico.
    • Con las áreas delimitadas, se aplica la fórmula para calcular la remanencia:
      • RE = (SE / STE) × 100
      • Donde:
        • RE = Remanencia del ecosistema
        • SE = Superficie del ecosistema
        • STE = Superficie total de todos los ecosistemas naturales y agroecosistemas
      • Es importante señalar que el denominador excluye áreas urbanas, escombreras y superficies artificializadas, permitiendo una comparación justa entre ecosistemas que aún integran el capital natural del país.
    • El porcentaje obtenido se clasifica en cinco niveles, cada uno con un puntaje para la métrica UB:
Categoría Puntaje
Remanencia muy baja (0–3%) — Ecosistemas irremplazables*
Remanencia baja (>3–10%) 4
Remanencia media (>10–20%) 3
Remanencia alta (>20–30%) 2
Remanencia muy alta (>30%) 1
Ecosistemas urbanos o transformados 0

* Se emitirán lineamientos específicos para las actividades ubicadas en ecosistemas irremplazables. ** El MARN podrá solicitar medidas de compensación o manejo más rigurosas.

Un ejemplo emblemático es el bosque de coníferas, cuya extensión es de 51,234.98 ha, equivalente al 2.71% del total de ecosistemas. Esta cifra lo ubica en la categoría de remanencia muy baja, lo que lo convierte en un ecosistema priorizado. Por ello, cualquier intervención requerirá lineamientos técnicos específicos emitidos por el MARN.